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Bután y la Felicidad Nacional Bruta: una forma peculiar de entender la riqueza nacional

El Reino del Dragón es un país completamente diferente. Aislado del mundo geográfica, política y culturalmente, no fue hasta hace veinte años cuando llegó la televisión y hace quince, internet. Uno de sus elementos más destacables es que no mide la riqueza nacional a través de los elementos materiales, sino a partir de uno espiritual: la felicidad.

El poder en la sociedad internacional no solo se define por las capacidades militares que los Estados poseen, sino también por el volumen de su economía y su capacidad de producción. Países como Luxemburgo o Singapur son dos ejemplos de cómo el tamaño en las relaciones internacionales no siempre lo es todo. Normalmente, para medir la riqueza de las naciones utilizamos indicadores macroeconómicos como el Producto Interior Bruto (PIB) nominal o la renta per cápita, los cuales son aceptados como medidas de referencia a nivel mundial. Sin embargo, no todo el mundo entiende de la misma manera el concepto de riqueza y, por lo tanto, tampoco la mide igual. Bután representa la nota discordante a este respecto, tomando como indicador sobre el progreso de su población y territorio la felicidad media, que es medida a través de un indicador denominado Felicidad Nacional Bruta (FNB). Pero antes de continuar con la explicación de este concepto conviene dotar de un poco de contexto al lugar donde nos situamos.

El Reino de Bután es un pequeño Estado de apenas 800.000 habitantes localizado en la cordillera del Himalaya. Limita tanto con China como con la India y se encuentra entre los países más pequeños y con menos población de todo el mundo. Su capital es Timbu y su lengua oficial, el dzongkha, hablada de manera unitaria en todo el territorio. Políticamente el país se constituye como una monarquía constitucional, pero en la práctica el monarca sigue ostentando y reteniendo gran parte del poder, lo cual se explica por el gran peso de esta institución a lo largo del tiempo. Bután se independizó de la India en el año 1949 y desde entonces ha sido un Estado de perfil bajo y que no ha sufrido conflictos destacables ni internos ni externos.

El monumento a la neutralidad en Asjabad. Ilustración: Manuel Eguren Moreno.

Turkmenistán, ¿la Suiza de Asia Central?

Turkmenistán ha mantenido un perfil bajo dentro del Nuevo Gran Juego, manteniendo cierta distancia respecto a las grandes potencias. Esta postura se ha fundamentado en dos elementos: la neutralidad y el culto a la personalidad. El primero ha garantizado cierta seguridad, mientras que la segunda figura ha afianzado el poder de los dos grandes líderes. Tanto la neutralidad como el culto a la personalidad han garantizado la supervivencia del régimen turkmeno.

El país destaca por su aparente aislamiento tanto geográfico como político y cultural. No hace ni 20 años de la primera emisión en televisión y ni 15 desde la primera conexión a internet. Por otra parte, es el único país del mundo que a día de hoy tiene una huella de carbono negativa, es decir, que emite menos gases contaminantes de los que la naturaleza es capaz de absorber. Ello principalmente se explica por la pequeña extensión de su superficie nacional y por tener una economía de subsistencia principalmente basada en la agricultura y la ganadería. El turismo, está seriamente penalizado debido a la instauración de una tasa de 400 dólares al día que se debe de pagar al gobierno, lo que desincentiva el desarrollo de esta actividad.

Mapa topográfico de Bután. Creado en Generic Mapping Tools.

La religión más extendida y practicada es el budismo y esta influye mucho más allá de las vidas privadas de los ciudadanos, ya que se extiende al modo de entender el funcionamiento del conjunto del país. El carácter inmaterial del budismo hace que conceptos como el dinero tengan un peso cultural mucho menor que en otros lugares del mundo y es por ello por lo que se puede llegar a comprender la existencia del ya mencionado índice de Felicidad Nacional Bruta. Se podría decir que este indicador es claramente una expresión de cómo la cultura y la religión siguen influyendo en la construcción de las identidades y el funcionamiento de los países a lo largo del mundo.

El FNB toma en cuenta los siguientes conceptos para calcular su resultado final:

  • Bienestar psicológico
  • Uso del tiempo
  • Vitalidad de la comunidad
  • Cultura
  • Salud
  • Educación
  • Diversidad medioambiental
  • Nivel de vida
  • Gobierno

Este indicador muestra un mayor reflejo del bienestar para con las políticas nacionales, pero no es capaz de medir la producción ni el nivel de consumo de una población. Hoy en día, Bután es el único país del mundo que utiliza el FNB como forma oficial de medir su riqueza nacional. Existe cierta controversia sobre el por qué de esta medida. Mientras que para algunos es solo una forma de destacar en el mapa mundial, para otros es una medida propagandística a través de la cual enmascarar el escaso nivel de desarrollo humano del país asiático. Claramente, Bután no es un Estado que destaque por su transparencia y aperturismo, lo que da alas a que este tipo de pensamientos tenga su cabida en las discusiones académicas.

El FNB se sustenta en los pilares del respeto al medioambiente, el desarrollo sostenible, la preservación de los valores culturales y el desarrollo de un buen gobierno. Gran parte de estos conceptos actúan como un catalizador de las bases morales del budismo y por ende de la cultura butanesa, lo que hace que no sea de extrañar que el conjunto de su población esté de acuerdo con darle mayor importancia a la felicidad sobre otras cuestiones.

En conclusión, podríamos decir que el FNB es un indicador cuya utilización podría tener su aceptación en países mayoritariamente budistas, sin embargo, desde mi perspectiva, Bután es el único Estado en el que es viable su uso, debido a las ya mencionados condicionantes económico-culturales que presenta. El Reino del Dragón es un territorio que se desliga del globalismo y de las corrientes de interacción internacional contemporáneas, sigue su propio camino a cambio de renunciar a lo que desde occidente denominaríamos desarrollo, pero claro, ¿qué es para cada uno la riqueza?

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