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La liberación de Meng Wanzhou: ¿una victoria para el nacionalismo chino?

Tras más de mil días bajo arresto domiciliario en Canadá, la directora financiera de Huawei, Meng Wanzhou, fue liberada y regresó a China; algo que fue visto en el país como una gran victoria diplomática. No obstante, EE. UU. se ha guardado un as bajo la manga con su declaración.

Tras casi tres años de arresto domiciliario en Canadá, la directora financiera e hija del fundador de la empresa tecnológica china Huawei, Meng Wanzhou, fue liberada y regresó a China el 25 de septiembre, donde recibió una cálida bienvenida en un aeropuerto de Shenzhen abarrotado de una gran multitud cargada de banderas chinas en un claro ambiente de victoria.

Meng fue detenida en diciembre de 2018 en Vancouver, algo que llevó a una prolongada lucha política y judicial entre China y Canadá. La razón fue una solicitud de extradición del Departamento de Justicia de Estados Unidos, que sospechaba que Meng había engañado al banco multinacional HSBC sobre la relación que la empresa Huawei podría tener con la empresa Skycom, exponiendo al banco a una posible violación de las sanciones estadounidenses a Irán.

En ese momento, China señaló que el arresto y extradición de Meng respondía a una persecución política orquestada desde Estados Unidos contra los ciudadanos chinos con el objetivo final de reprimir el crecimiento y restringir el mercado de las grandes empresas tecnológicas como Huawei.

Inmediatamente tras su arresto, Beijing respondió con la detención en China de dos ciudadanos canadienses, Michael Kovrig —un exdiplomático que trabaja en el think tank International Crisis Group— y Michael Spavor —director de una organización que facilita los lazos comerciales y culturales con Corea del Norte—. Los dos “Michael” fueron acusados de espionaje y de poner en peligro la seguridad nacional. Este movimiento fue visto como una respuesta del gobierno chino a la detención de Meng, aunque esto siempre ha sido negado desde Beijing.

No obstante, el viernes pasado, cuando se anunció que Meng había llegado a un acuerdo con las autoridades estadounidenses reconociendo la veracidad de las acusaciones para suspender el proceso judicial contra ella, Kovrig y Spavor fueron también liberados, confirmando en todo caso un intercambio de “rehenes” retenidos por ambas partes.

Meng y el fervor nacionalista chino

Mientras surcaba el cielo del Polo Norte en su vuelta a casa para evitar el espacio aéreo estadounidense, Meng señalaba desde el avión al medio estatal chino CCTV que “bajo el liderazgo del Partido Comunista de China, nuestra patria ha caminado hacia la prosperidad. Sin una nación poderosa, no habría mi libertad de hoy”. Asimismo, señaló: “gracias a mi querida patria, a mi partido y gobierno. Es el rojo chino brillante el que encendió el fuego de la fe en mi corazón, iluminó los momentos más oscuros de mi vida y me llevó a casa en este largo viaje”.

Estos comentarios desataron el fervor nacionalista en el país y el regreso fue visto como una victoria frente a EE. UU. Las redes sociales chinas como Weibo o Wechat se inundaron de comentarios dando la bienvenida a Meng y destacando el gran liderazgo del Partido Comunista.  Algunos internautas llegaron incluso a sugerir la necesidad de incluir sus declaraciones en los libros de texto de la escuela secundaria en China.

Imagen de Meng Wanzhou que ha circulado por las redes sociales chinas en el cual se le da la bienvenida a casa.

El as en la manga de Estados Unidos

A pesar de ser visto como una gran victoria diplomática en China, la liberación de Meng podría no responder a una acción fortuita estadounidense, sino que sería algo premeditado. Con el reconocimiento de Meng sobre la veracidad de las acusaciones vertidas sobre ella, EE. UU. demuestra la peligrosidad de tratar con empresas tecnológicas chinas como Huawei. Así, EE. UU. se carga de mayores razones para promover la prohibición de Huawei y otras empresas tecnológicas chinas en aquellos países occidentales que aún se resisten a dar este paso.

Por tanto, detrás de su liberación podría haber una jugada de una dimensión mucho mayor, es decir, Meng sería un peón más en la hoja de ruta estadounidense. Tal como señala Yu Zeyuan, analista de Think China, “el incidente de Meng es el resultado de la contención estadounidense de Huawei, no su causa”. El objetivo final no es otro que frenar la expansión de las grandes tech chinas.

Más sobre China

Por Bienvenido Tingyi Chen Weng

Co-fundador del OPAP. Interesado en la política exterior china y del Sudeste Asiático, así como las relaciones intra-Asia Pacífico.

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