Categorías
Artículos China Oceanía Seguridad y defensa

AUKUS: un paso más hacia la creación de un bloque anti-China

Un “nuevo” bloque de seguridad ha nacido en el Indo-Pacífico para contrarrestar a China. EE. UU., Australia y el Reino Unido han conformado el AUKUS, una nueva asociación centrada en la arena de la seguridad en la región con la vista puesta en contener el ascenso chino.

A principios de esta semana, el presidente estadounidense Joe Biden anunció en una conferencia junto con los primeros ministros Boris Johnson y Scott Morrison, del Reino Unido y Australia, respectivamente, la conformación de una nueva alianza trilateral de seguridad para la región del Indo-Pacífico.

Esta nueva iniciativa, denominada AUKUS (Australia, United Kingdom, United States), incluirá, entre otras cosas, la ayuda estadounidense y británica a que Australia pueda desarrollar sus propios submarinos de propulsión nuclear, convirtiéndose en el séptimo país del mundo en entrar en esta exclusiva lista.

Para ello, el gobierno australiano ha desechado un anterior acuerdo con la empresa francesa Naval Group de 2016, algo que no ha sentado nada bien en el seno del Eliseo. El ministro francés de Europa y Asuntos Exteriores, Jean-Yves Le Drian, señaló la decisión como una “puñalada en la espalda” y París ha llamado a consultas sus embajadores en Washington y Canberra.

Ahora bien, el principal objetivo de la “nueva” alianza anglosajona, cuyos tres miembros también pertenecen a la antigua alianza en inteligencia conocida como Five Eyes, junto con Canadá y Nueva Zelanda, camina hacia otra dirección y el objetivo es bastante claro: contener el ascenso chino.

Aunque el nombre de China no fue mencionado directamente, los tres líderes se refirieron en repetidas ocasiones a una preocupación compartida sobre la seguridad regional que, según señalaron, había crecido significantemente.

El acuerdo llega en un momento en el cual las tensiones han aumentado de forma exponencial en los últimos años en la región debido, en gran medida, a la creciente asertividad china tanto en el Mar de China Meridional como en el Estrecho de Taiwán —donde va a ser fundamental el mantenimiento o no por parte de EE. UU. de su ambigüedad estratégica respecto a la isla—.

En este aspecto, hay que tener en cuenta el meteórico desarrollo de la Armada china en las últimas décadas. De la mano de su espectacular crecimiento económico y el aumento de sus intereses en el exterior, China ha centrado sus esfuerzos en el desarrollo de su proyección de poder marítimo. Esto ha permitido que la marina china haya podido superar en número a la estadounidense en algún momento entre 2015 y 2020.

Por tanto, los esfuerzos estadounidense y británico para desarrollar la marina australiana —único actor regional de la alianza— responde en gran medida a tratar de equiparar su capacidad con la marina china.

Mientras tanto, Nueva Zelanda ha señalado que prohibiría la entrada de submarinos australianos en sus aguas, siguiendo su política existente sobre la presencia de submarinos de propulsión nuclear. De acuerdo con su línea de “neutralidad” en la creciente competición sino-estadounidense, Wellington busca adoptar una posición más comedida. La primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, ya ha dicho que su país no había sido propuesto para incorporarte al pacto.

Por su parte, Beijing ha señalado a los países de la alianza tripartita de tener “una mentalidad de guerra fría y prejuicios ideológicos”. En boca del portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Zhao Lijian, este pacto “socava gravemente la paz y estabilidad regionales e intensifica la carrera armamentística”.

Unas relaciones difíciles con China

La relación de los tres miembros de la alianza con China no pasa por su mejor momento. Washington ha tenido unas relaciones complicadas con Beijing en los últimos años, algo que se inició especialmente durante la administración de Donald Trump, aunque ya hubo indicios en el segundo mandato de Barack Obama. Con Biden ha habido una cierta continuidad en este ámbito y, aunque las formas hayan cambiado respecto de Trump, el fondo sigue permaneciendo inmutable: el ascenso chino amenaza la primacía estadounidense y hay que evitarlo a toda costa. 

Las relaciones entre el Reino Unido y China también han descendido a una sombría época. La llegada al poder de Boris Johnson transformó por completo la aproximación británica a Beijing y supuso el fin abrupto de la “era dorada” de las relaciones sino-británicas de las anteriores administraciones de David Cameron y Theresa May. Entre otras razones, la crítica del gobierno de Johnson a la Ley de Seguridad Nacional de Hong Kong —algo que Beijing considera como una interferencia en asuntos internos—, la exclusión de Huawei de la red 5G británica y el endurecimiento de la postura británica sobre el trato por parte de China a la minoría uigur de la región de Xinjiang han minado la confianza entre ambos.

La Australia de Morrison igualmente ha estado embarcada en una delicada relación con Beijing. Ambos países han estado en una guerra comercial desde mediados de 2020 y se han dado distintos rifirrafes en el ámbito periodístico y en los acuerdos de China con varios estados australianos para desarrollar la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI en sus siglas en inglés).

Un bloque anti-China

Poco a poco, parece que se va conformando un nuevo —pero antiguo— bloque para contrarrestar la creciente influencia china en el mundo y evitar el ocaso de la primacía estadounidense —y occidental— desde el fin de la Guerra Fría. El mantenimiento del statu quo, según los líderes del mundo occidental, parece pasar por la creación de diferentes iniciativas para rivalizar con las grandes pretensiones internacionales de la China de Xi Jinping.

En el ámbito de la seguridad, este nuevo acuerdo se une a la alianza informal del diálogo cuadrilateral de seguridad, más conocida como “Quad”, compuesta por Estados Unidos, Japón, India y Australia. En el ámbito económico, Estados Unidos ha liderado la creación de la iniciativa Build Back Better World (B3W) para contrarrestar la iniciativa china de la Franja y la Ruta.

Así, Washington sigue impulsando la conformación de un bloque en aras de contrarrestar el meteórico ascenso chino, que amenaza con convertir a Beijing en el hegemón en Asia-Pacífico, a expensas de EE. UU.

Por Bienvenido Tingyi Chen Weng

Co-fundador del OPAP. Interesado en la política exterior china y del Sudeste Asiático, así como las relaciones intra-Asia Pacífico.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s