Categorías
Artículos Asia Oriental Japón Política

El legado del mandato de Yoshihide Suga como primer ministro japonés: ¿una vuelta a las puertas giratorias?

Recientemente, el primer ministro japonés, Yoshihide Suga, ha anunciado su voluntad de no presentarse a la reelección como candidato del Partido Liberal Democrático (PLD) al puesto de primer ministro japonés como resultado de su baja popularidad y los errores en la gestión de la crisis de la COVID-19. El hasta ahora primer ministro ha argumentado que su avanzada edad, 72 años, no le permite llevar una dedicación plena a las responsabilidades que debería asumir como primer ministro nipón, en un contexto en el cual el país se enfrenta a la lucha contra la pandemia. Una justificación similar a la empleada a su predecesor y padrino político, Shinzo Abe, cuando renunció debido a motivos de salud hace apenas un año. En este contexto, cabe preguntarse, qué consecuencias va a tener esta decisión en la política del país.

La decisión de Suga de abandonar la política tras solo un año al frente del ejecutivo nipón representa un retorno a la inestabilidad política o puertas giratorias. Las esperanzas depositadas en el todavía primer ministro nipón, para garantizar la estabilidad que su predecesor había logrado, con ocho años al frente del gobierno, hacen pensar que su efímero mandato supondrá el muy probable retorno a la inestabilidad política que ha caracterizado la política japonesa desde la aprobación de la Constitución Meiji, en 1890.

La política de Suga se ha caracterizado por el continuismo de las políticas de su antecesor, en el marco de los principios establecidos por la doctrina Abe, centrada en dotar de bienestar y garantizar la seguridad al pueblo japonés. Así, el refuerzo de las alianzas de Japón en el Indo-Pacífico ha constituido la base de su política exterior. Durante su mandato político, el ministro de exteriores, Toshimitsu Motegi, ha organizado numerosas giras en países de África, Asia, Europa y América, en la búsqueda de la mejora de las relaciones bilaterales. Sin embargo, a pesar del impulso de la actividad exterior, no ha habido ninguna materialización de nuevos conceptos, iniciativas o alianzas, sino que se ha buscado profundizar los lazos con los rivales estratégicos de Beijing, como Hanói, Yakarta, o los miembros de las iniciativas diplomáticas de Abe del Libre y Abierto Indo-Pacífico (FOIP por sus siglas en inglés) y del Diálogo Quadrilateral (QUAD), para reforzar la disuasión y la reducción de la creciente asimetría en favor de Beijing.

La estancia en el poder de un solo año, únicamente no ha podido caracterizar a Suga como un político innovador, como fue Shinzo Abe. Su política interna se ha visto influenciada en la lucha contra la pandemia de la COVID-19 que a tenor de las encuestas, le ha pasado factura con una fuerte caída en sus niveles de popularidad. La ineficacia en la gestión de la pandemia se ha consolidado como uno de los factores más relevantes a la hora de presentar su decisión de no optar a un segundo mandato para dotar de continuidad o, incluso, de innovación en su visión de la sociedad japonesa y las nuevas políticas que ésta necesita para superar la inestabilidad económica tras tres décadas perdidas.

Los grandes hitos de Suga se pueden sintetizar en el hecho de que ha sido primer ministro que anunció el inicio de la era Reiwa (hermosa armonía), junto al que presidió los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, celebrados en 2021. A pesar de la esperanza que Suga depositó en los Juegos para consolidar su liderazgo en el Partido, las decisiones — tales como la prohibición de la asistencia de público a los eventos olímpicos o ignorar las demandas de cancelación de los Juegos hechas por una parte importante de sus ciudadanos—  que su administración tuvo que tomar para evitar la propagación de la COVID-19, le han valido una gran impopularidad en un país en el que el proceso de vacunación ha quedado muy rezagado en contraste con otros países desarrollados.

Sus orígenes le han colocado en una posición de debilidad dentro del partido. Suga proviene de una familia de agricultores de la prefectura Akita, situada lejos de los centros de poder. Un hecho que le ha situado como una excepción dentro del PLD, ya que, no se ha suscrito a ninguna de las grandes facciones del partido, ni tampoco al denominado “triángulo de hierro”. Sin embargo, a primera vista, parece que su figura, como político humilde que llegó a ser primer ministro, simplemente quedará como un pequeño paréntesis, ya que las grandes facciones que dominan el Partido ya están moviendo hilos y activando su maquinara de cara a la carrera electoral para situar a un candidato afín.

No se espera que el sucesor de Suga represente un estadista fuerte, como lo fue Shinzo Abe, que pueda dotar al país de una nueva estabilidad, y se augura un retorno a las puertas giratorias, en un contexto extremadamente complicado para centrarse en los grandes problemas que afectan a Japón; tanto endógenos, en el marco de revitalizar la economía y combatir contra el invierno demográfico o la gestión de la pandemia, como exógenos en relación al ascenso de la República Popular China como la gran potencia regional y la amenaza nuclear de Pyongyang. Los círculos japoneses le han reconocido inteligencia y capacidad para llegar a acuerdos como sus principales virtudes. Sin embargo, a pesar de ellas y la mayoría parlamentaria que el PLD dispone con su socio minoritario, el Kōmeitō, Suga no ha sido capaz de conseguir una gestión eficaz de la pandemia.

Suga, probablemente, quedará recordado como el político que continuó con el legado de las políticas de Abe. Sin embargo, hasta no conocer a su sucesor al frente del Partido, no se podrá definir al todavía actual primer ministro como un político de transición entre la doctrina Abe y una nueva doctrina política o, por el contrario, un político que ha contribuido a la consolidación de las políticas de Abe como ejes principales para el desarrollo de políticas posteriores para abordar los problemas estructurales a los que Japón tiene que hacer frente.

A pesar de todos sus errores, considerando a Suga como un político sagaz y con una gran capacidad para llegar a acuerdos, hay que preguntarse si su sucesor podrá garantizar la estabilidad o, si, por el contrario, Japón ha entrado en una nueva dinámica de puertas giratorias. Es un interrogante que sólo el tiempo podrá responder.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s