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Breve historia del Islam político en Indonesia durante el siglo XX: un fenómeno duradero e inestable (I)

A menudo se suele identificar la región de Asia-Pacífico como cuna de una tipología distintiva de religiones y se simplifica la amalgama de credos espirituales en una identidad religiosa exclusiva: la de las religiones filosóficas o sapienciales como el taoísmo o el budismo-confucianismo. Esta concepción no puede estar más alejada de la realidad. En China y en buena parte del Sudeste Asiático existe una fuerte presencia de credos monoteístas. El islam y el cristianismo —religiones que se identifican geográficamente con Oriente Medio y Occidente, respectivamente— se han logrado asentar en una región con una gran diversidad étnica y una tradición religiosa muy diversa.

Aunque el cristianismo ha tenido y continúa teniendo una gran importancia en algunos países del Sudeste Asiático, como en Filipinas, Myanmar y en algunas islas de Indonesia, la religión innovadora en el Sudeste Asiático fue el islam, tanto por su alcance como por sus características, que lo diferencian del islam practicado en otras partes del mundo.

Religiones en Asia-Pacífico. Fuente: OMF https://omf.org/us/resources/people-and-places/religions/

Buena parte de los historiadores afirman que la introducción del islam se produjo alrededor del siglo XIII, pero otros afirman que el islam ya se introdujo en la zona durante los primeros siglos de la era islámica (s. VII-IX). A pesar de estas divergencias, se conoce con seguridad que la expansión del islam por esta región se produjo de forma pacífica —al menos durante los primeros años de expansión— a través de los comerciantes que establecieron sus negocios y difundieron el mensaje del profeta Mahoma.

El primer gran Estado en adoptar el islam como modelo fue el Sultanato de Malaca a mediados del siglo XV. Durante los siglos posteriores, se instauraron muchos Estados de carácter islámico en la región, como fue el caso de Patani, al sur de Tailandia; Johore y Perak, en la península malaya; Bantam, Mataram y Demak, en la isla de Java; Brunéi, en la isla de Borneo; y Makassar, en Célebes. En Filipinas, la influencia del islam fue muy limitada. Esto se debió, principalmente, a la dominación que ejerció el Imperio español a partir del siglo XVI.

La expansión del islam por la región se intensificó durante estos siglos, gracias a la labor de las escuelas islámicas (pesantren), y al rol de los comerciantes. El islam se fundió con religiones como el budismo y el hinduismo, así como con otras creencias animistas locales, y fue evolucionando hacia una religión abierta y moderada, incluyendo muchos de los símbolos y tradiciones de otras religiones, articulándose así una versión algo más sincrética del islam.

Durante este periodo de expansión del pensamiento islámico, buena parte de la región estaba bajo la influencia china e india. Sin embargo, a partir del siglo XVI será cuando los imperios europeos coloniales se hagan con el control de la región. 

El islam en Indonesia, un fenómeno no muy reciente

Hay un caso en el que la influencia del islam adquirió grandes proporciones: el caso indonesio. Actualmente, Indonesia es el país con mayor población musulmana del mundo, rozando los 265 millones de adeptos, un 87% de su población total.

La mayor parte de los musulmanes indonesios profesa el islam sunní, pero se pueden encontrar pequeñas comunidades chiíes y ahmadíes. La doctrina de este islam indonesio suní se adscribe a la escuela de jurisprudencia islámica Shafi’i.

En 1960, el antropólogo estadounidense Clifford Geertz realizó una clasificación de las inclinaciones ideológicas de la sociedad de la isla de Java, distinguiendo tres grupos sociales: abangan, santri y priyayi. Esta clasificación ha sido utilizada para estratificar las tendencias político-religiosas de la sociedad indonesia en su conjunto.

Las tendencias (aliran) del “islam a la Indonesia” son fundamentalmente dos: una vertiente abangan, de carácter sincretista, con una base social en áreas urbanas y capas de la sociedad con mayor educación y poder adquisitivo; y otra vertiente santri, defensora de un islam puro que se identifica con la población de áreas rurales y pobres. La tercera categoría priyayi —aquellos influenciados por la cultura aristocrática hindú— planteada por Geertz, a menudo es omitida. 

Durante el periodo colonial neerlandés, el islam no se pudo desarrollar más allá de la esfera privada, y a principios del siglo XX se empezaron a formar las primeras organizaciones islámicas que comenzaron a utilizar el activismo político como herramienta para acelerar el proceso de independencia inevitable.

Este cambio en el activismo religioso de Indonesia se explica, por un lado, por la influencia, durante el siglo XIX de la “ortodoxia escritural”, proveniente del Haramayn (La Meca y Medina); y, por otro lado, por la impronta del islam modernista surgido en Egipto a principios del siglo XX.

Estas olas del islam más literalista motivaron la creación de varias organizaciones islámicas: Muhammadiyah (1912), al-Irsyad (1913), y Persis (a principios de 1920). Durante este período, se desarrollaron las relaciones inter-aliran y se logró expulsar a los neerlandeses primero en 1945, y, nuevamente, en 1949. Estas relaciones en pos de la liberación del yugo colonial terminarían en los años cincuenta, y las fuerzas políticas seculares llegarían a tomar las riendas del nuevo Estado articulando sus principios ideológicos.

La principal organización activista islámica en Indonesia ha sido tradicionalmente la organización Muhammadiyah, fundada en 1920 para educar a los musulmanes con el propósito de enfrentarse y vencer al colonialismo neerlandés. Esta organización se identifica con el islam santri más modernista. Como reacción a este movimiento, se creó en 1926, la organización Nahdatul Ulema (UN), que defendía una visión santri-tradicionalista.

Estas categorías se han utilizado en numerosas ocasiones como identificador del perfil de los votantes en las elecciones. El paradigma aliran, tras la independencia del país, identificó la vertiente santri-modernista con el Partido Masyumi (afiliada a la Muhammadiyah); la subcorriente santri-tradicionalista con el partido Nahdatul Ulema. Estos partidos fueron protagonistas durante los primeros años de independencia, pero progresivamente acabaron perdiendo influencia política a costa del secularismo de los grupos nacionalistas y comunistas, apoyados por los estratos sociales abangan.

El islam político y la independencia de Indonesia

El islam político en Indonesia jugó un papel clave en la fundación del estado indonesio, y en la vertebración de las instituciones de gobierno del país, sobre todo a partir de la ocupación japonesa, pues los japoneses se apoyaron en el islam para contrarrestar la influencia del Imperio neerlandés.

Este protagonismo se vio rápidamente eclipsado por los proyectos nacionales de otras formaciones políticas —donde se incluyen el Partido Nacional Indonesio (PNI) y el Partido Comunista de Indonesia (PKI)—. Tras un proceso complicado de independencia, y habiendo promulgado 3 constituciones diferentes desde 1945 hasta 1950, los principios e instituciones políticas se asentaron en 1959, con la readopción de la primera constitución apadrinada por Sukarno, donde se abanderaba el carácter secular de nuevo estado.

Sukarno, y otras personalidades políticas como Hatta, Yamin, Maramis, Soebardjo, o Wahid Hasjim, formularon los cinco principios*, que todavía, hoy en día, dirigen la política indonesia. Esta vertebración de principios estatales, al igual que sucede con otros países, como Taiwán —con los tres principios enunciados por la China nacionalista de Sun Yat-Sen—, o Turquía —con las seis flechas del kemalismo—, ha sido la base ideológica de Indonesia desde su independencia. Los cinco principios, o pancasila, son: la creencia en Dios —sin priorizar ninguna creencia concreta–— la justicia y el respeto entre los pueblos, la unidad de Indonesia, la democracia por deliberación entre representantes y consenso, y la justicia social.

Reunión del Comité Preparatorio para la Independencia de Indonesia. 18 de agosto de 1945.

Estos principios, emanados del Preámbulo de la Constitución de 1945, se encontraron con la oposición de los sectores más ortodoxos del islam, que consideraban que el nuevo Estado debía basarse en la ley islámica, o sharía. Desde su independencia de facto en 1947, ha habido grupos minoritarios que han tratado de fundar un estado islámico en Indonesia, pero estos intentos fueron aplacados por las Fuerzas Armadas Nacionales de Indonesia (Tentara Nasional Indonesia).

El declive del islam político durante la Democracia Guiada de Sukarno

Tras las primeras elecciones democráticas en 1955, todos los partidos islámicos abogaron por adoptar el islam como ley suprema del país en la Asamblea Constituyente. El Partido Masyumi obtuvo el 20,9% de los votos, y el partido Nahdlatul Ulama, consiguió el 18,4%, seguido por el Partido Comunista de Indonesia, con un 16,4%. Los partidos islámicos, a pesar de representar un buen porcentaje de los votos, no lograron alcanzar el 43% de los escaños, lo que condenó el proyecto al fracaso.

Nahdatul Ulema y Muhammadiyah fueron reconocidas como las principales organizaciones político-religiosas de la sociedad civil por el gobierno de Sukarno, y durante el período de su régimen se fortalecieron. La falta de solidaridad y el conflicto entre estas dos organizaciones fue el elemento central de la dinámica política de Indonesia, esto se acentúo a raíz de la implantación de la Democracia Guiada en 1957. El partido Masyumi estaba en contra de acabar con la democracia parlamentaria, ya que este sistema se basaba en la consulta (musyawarah) y deliberación (mufakat) entre el gobierno y el pueblo. Por otro lado, Nahdatul Ulema apoyó la propuesta de establecer una Democracia Guiada, bajo el mando de Sukarno.

Sukarno adoptó este sistema, y siguiendo el consejo del general Nasution, reinstauró la Constitución de 1945, monopolizando así los dos cargos más altos del Estado —primer ministro y presidente de la nación. Sukarno promovió una forma de gobierno muy distintiva. Los tres elementos que guiaron su forma de gobernar fueron el nacionalismo, la religión y el comunismo, en lo que se conoce como nasakom (o, mejor dicho, Nasinalis-Agama-Komunis). Mientras que el nacionalismo y el comunismo fueron los abanderados del régimen, la religión pronto se vio condenada al ostracismo. En 1959, Sukarno ilegalizó el partido Masyumi, y Nahdatul Ulema, que había sido uno de los grupos de apoyo de la Democracia Guiada, fue perdiendo influencia. Durante este período, el único partido con una voz real en la política bahasa fue el Partido Comunista de Sukarno.

El islam político y el Nuevo Orden de Suharto

En 1966, emergió el Nuevo Orden (Orde Baru) del general Suharto y su régimen continuó desconfiando de los partidos políticos islámicos. A pesar de que permitiera la fundación del Parmusi en 1967, no accedió a permitir la rehabilitación del Masyumi. A través de la “simplificación” del sistema político, unificó los partidos islámicos bajo un único paraguas, Partai Persatuan Pembangunan (Partido Unido del Desarrollo, PPP) o partido Kaaba, y unificó a las fuerzas políticas seculares en el Partai Demokrasi Indonesia (Partido Democrático de Indonesia, PDI). También prohibió el Partido Comunista de Indonesia.

Al igual que Sukarno, el general Suharto veía en los partidos políticos religiosos su contendiente más peligroso. Un ascenso de estos partidos podría poner fin a su gobierno, y dinamitar el estado secular indonesio. De esta forma, con el fin de controlar a los partidos y movimientos religiosos, se fundó el Consejo Ulema de Indonesia (Majlis Ulama Indonesia).

Suharto, planeaba, en un principio, buscar el apoyo del Partido Nacionalista del depuesto Sukarno, sin embargo, su estrategia se volcó finalmente hacia la búsqueda del apoyo entre los sindicatos, estudiantes y mujeres. Esta estrategia, la Golangan Karya, conocida como Golkar, resultó ser muy efectiva para la pervivencia del Nuevo Orden de Suharto (1965-1998).

Si bien es cierto que el Nuevo Orden cercó casi por completo al islam político obligando a organizaciones como Nahdatul Ulema a restringir su actividad al campo social y cultural, Suharto, sin ser ajeno al fuerte carácter musulmán de la sociedad indonesia y preocupado por el dudoso apoyo de la Fuerzas Armadas de Indonesia, realizó algunas concesiones como permitir la creación de Partai Muslimin Indonesia (Partido Musulmán de Indonesia), o Parmusi, con la condición de que los exlíderes del Masyumi no formaran parte del mismo.

El régimen de Suharto se apoyó en los sectores más moderados, es decir, aquellos que renunciaron a establecer un estado islámico, y que abrazaron la centralidad de la pancasila. Individuos asociados a movimientos intelectuales, como el Himpunan Mahasiswa Islam (HMI), o el Pelajar Islam Indonesia (PII), articularon una forma de islam político muy alejado de las corrientes más radicales. El pensamiento “neomodernista” de Nurcholish Madjid y otros intelectuales influenció a muchas personalidades políticas, entre las que se incluyen Amien Rais, o Abdurrahman Wahid.

Durante los años ochenta, Suharto realizó numerosas concesiones al islam político representado por el movimiento “neomodernista”. En 1990 creó la Ikatan Cendekiawan Muslim Indonesia (Asociación de Musulmanes de Indonesia, ICMI), dirigida por su mano derecha, B. J. Habibie, y centrada en la difusión del pensamiento islámico neomodernista.

También comenzó a responder a las demandas de los sectores islámicos de la sociedad indonesia y realizó algunos cambios: el Departamento de Educación y Cultura levantó la prohibición de vestir el jilbab —una prenda larga y holgada, similar al hijab, que cubre el cuerpo entero— en las escuelas estatales; el Departamento de Religión presentó en el Parlamento una ley para regular las cortes islámicas y publicó una codificación de la Ley Islámica de Familia; se prohibió la lotería deportiva nacional que era vista como una forma más de juego por los musulmanes más ortodoxos; y, se permitió la creación de bancos islámicos. Además, en 1990, Suharto realizó la peregrinación (hajj) a La Meca, publicitando así una imagen más inclinada hacia la religión islámica.

El presidente Suharto y su esposa, Ibu Tien, tras su peregrinación (hajj) a La Meca.

El vuelco de Suharto hacia el islam político contribuyó a la supervivencia de su régimen durante los años noventa, e impulsó la conformación masiva de grupos políticos y asociaciones islámicas en Indonesia durante el período posterior (reformasi). Este período también atestiguó la reemergencia del islam más intransigente, con la creación una de las principales organizaciones terroristas en la región:  Jemaah Islamiya, fundada por Abu Bakar Ba’asyir y Abdullah Sungkar, líderes inspirados por los ideales del grupo separatista radical indonesio Darul Islam, que estuvo en activo entre los años cincuenta y sesenta.

*Las controversias derivadas de la redacción de la primera Constitución acentuó las diferencias entre los sectores nacionalistas y los sectores islámicos. El Comité Investigador de Trabajos Preparatorios para la Independencia, encargado de la redacción del texto, incluyó en el primer borrador —conocido como la Piagam Jakarta (Carta de Yakarta)–, los principios enunciados por Sukarno en su célebre discurso pancasila. Incluyó una disposición en el primer principio (“la creencia en Dios”), que decía lo siguiente: “dengan kewajiban menjalankan syari’at Islam bagi pemeluk-pemeluknya“, es decir, “con la obligación de sus seguidores de cumplir la ley islámica”; “hatta propueso sustituir las siete palabras por “”ke-Tuhanart Jang Maha Esa”, es decir, “la creencia en un solo Dios”. La Constitución entró en vigor con las siete palabras. No obstante, las constituciones subsecuentes —1949 y 1950— no incluyeron las siete palabras. Nuevamente, en 1959, se reabrió el debate, con los grupos islámicos del parlamento defendiendo la inclusión de estas siete palabras, aunque el bloque nacionalista votó en contra. Finalmente, Sukarno recuperó la Constitución de 1945, eliminando las siete palabras, e incluyendo la propuesta de Hatta. Se han producido varios intentos para recuperar la Carta de Yakarta, pero ninguno ha fructificado.

Por Omar Benaamari Hedioued

Estudiante del Máster en Periodismo Internacional (URJC). Interesado en la política de los países del Sudeste Asiático y Asia Central y la genealogía del Islam en el conjunto de los países del continente asiático.

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